Para obtener las primeras ideas del por qué la
Antropología Filosófica se preocupa en responder sobre el sentido de la muerte
en el hombre a través de su historia, partamos de tres trabajos:
El primero y de manera introductoria iniciemos leyendo
un extracto sacado de Noticias INAH-2013
del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México:
“Una de las vías de acceso para encontrar la razón
de nuestra existencia es el de explicar este evento, por unos temidos y por
otros deseado: La Muerte. Diariamente nos enfrentamos con ella. En la medida en
que el hombre observa la finitud de la vida en otros, se pregunta el porqué de
la muerte y recapacita en la propia, tratando de evitar su horror a través de
pactos para alargar su existir. Siempre ha tratado de llegar a entender el
sentido de la Muerte, de conocer sus mecanismos de operación, y sin embargo no
hemos llegado a aprehender este fenómeno tan complejo.
El evento Muerte se puede ver a partir de su intrincada
red de formas, y ángulos de aproximación a ella, pero, ¿qué es la muerte?, ¿por
qué morimos? La biología trata de responder a estas preguntas dentro de su
campo de estudio: La Vida. El hombre al ser un organismo de reproducción
sexual, tiende a tener un ciclo: nacimiento, maduración, reproducción sexual,
envejecimiento y muerte. Este ciclo puede ser roto por accidentes en cualquiera
de sus fases, y por tanto, no cumplirse en su totalidad, aunque pueda terminar
en el último estadio.
Así, la muerte puede presentársenos de diferentes
formas, ya sea como un hecho biológico determinado genéticamente para los
organismos pluricelulares de reproducción sexual, a partir del rompimiento del
continuo ciclo de vida, o por el cese de funciones vitales.
En el caso del Fenómeno Humano, debido a su
complejidad biopsicosociocultural, se entretejen una serie de relaciones en
torno al deceso, tomando un abanico de matices el hecho biológico, el deceso,
convirtiéndose en un complejo biopsicosociocultural, la muerte. Le propiciamos
espacios, tiempos, creencias y devociones, humanizándola, todo ello para que el
miedo al fin, nuestra consciencia de finitud, sea paliado y aceptemos nuestra
perennidad.
Por este motivo el concepto de muerte debe de ser,
en el caso del fenómeno humano, lo más amplio posible para que entren todas las
posibles formas y tan específica para que sea entendible, tratando de abarcar
todas las expresiones posibles de muerte, muerte con diversas caras, en la
medida que se tiene como referencia al concepto de Fenómeno Humano el cual se
define como un serie de interrelaciones biopsicosocioculturales, que permiten
la existencia de un individuo gregario”
El segundo material
de manera más esquematizada revisemos “Vida, Muerte y trascendencia en la filosofía
moderna” publicada por Alis Rodríguez 24 de abril 2015 en Prezi.
Y el tercer material un artículo “La antropología de la muerte:
Autores, enfoques y períodos” de Aleixandre Brian Duche Pérez publicado en la Revista Sociedad y Religión,
publicado el 15 de septiembre del 2008 que podrás leer todo el articulo a
través del siguiente link:
Este artículo en su introducción indica:
El hombre es el ser más complejo y complicado de este mundo, su mundo y
él, se encuentran en una constante diferenciación y enredo. Su constitución
biológica y la variabilidad de su medio ambiente, han conllevado al desarrollo
y transformaciones fisiológicas y neurológicas con niveles de complejidad inconmensurables.
Tal complejidad teje una red sobre todas las esferas y ámbitos del hombre de la
cual no escapa nada. Bajo este pathos, la muerte se ha vuelto cada vez más
complicada, ya no es un simple acontecimiento, como lo pensaban nuestros
antepasados neandertales (Morin 2000: 113-115), ahora es algo que se encuentra
inserto en la misma consciencia y constitución bio-ontológica del hombre. Hay
un reconocimiento de la mortalidad y la trascendencia, en cualquiera de sus
formas. Esto es, la vida del hombre, desde el instante en que se volvió
consciente -verdadero pecado original-, ha girado en torno a la muerte,
incluso, hasta afirmar, como nos dice Heidegger, que el ser-es-para-la-muerte
(Heidegger 1987: 276). En este sentido, podemos decir junto con Camus, que todos
los problemas fundamentales y serios de la Filosofía y la Antropología se
refieren a la muerte. Todo intento filosófico (y Antropológico) por encontrarle
sentido a la vida y al hombre recae en una reflexión sobre la muerte (Camus 1996: 9). El siguiente trabajo intenta
dar algunos acercamientos sobre las distintas transfiguraciones de la muerte
que han acaecido hasta nuestros días. La muerte no deja de ser un fenómeno
constitutivo de nuestra realidad, aunque se banalice y se la vea como el simple
término de una vida, como una avería o una enfermedad, tal como lo hacen
nuestras sociedades de consumo. Sin embargo, las consecuencias de "vivir"
la muerte e interpretarla bajo la lógica del consumismo y del mercantilismo hegemónico
son autodestructivas, perniciosas y en muchos casos, irreversibles. La muerte
se ha reducido a un hecho científico, un simple dato positivo sujeto a
observación y experimentación. Estas representaciones de la muerte son
intrínsecas a los movimientos subjetivos de las sociedades, nuestra era
posindustrial irradia y le confiere signos y significados particulares a la
muerte. La muerte se convierte en la representación de la máquina que no
funciona, que esta averiada, se convierte en el límite y falla de la producción
y de la re-producción del ser humano, de los sistemas sociales y de la gran
maquinaria económica.
El objetivo es que leyendo los materiales indicados u otros que puedas
leer puedas reflexionar y responder en
“comentarios” ¿cuál es el sentido de la muerte para ti? tu definición de muerte y la
relación de la antropología con la muerte?